Son
las cuatro de la mañana y el despertador suena, se inicia una batalla en mi
mente entre el deber con el placer, esta batalla dura alrededor de veinte minutos al final gana el deber. Me
levanto todavía adormecido, pero sé que solo hay una solución (agua fría), y he
aquí inicia la segunda batalla del día.
Ya
bañado y listo para iniciar mis labores como estudiante universitario, tomo el
tan odiado Metrolinea que a esa hora ya somete a sus pasajeros a un
hacinamiento del cual yo hago parte todos los días; mi recorrido dura
aproximadamente cuarenta minutos y eso
si no hay protestas, accidentes, o un ciclista arriesgado que decide salir a hacer deporte en la
autopista.
Estudio
en una de las mejores universidades del país así que todo el mundo pensaría que soy un súper estudiante y que no tengo vida
social debido a que estudio demasiado pero no es así; llego a la universidad y
después de tener que reportarme en portería con un código que me identifica
como estudiante activo de dicha universidad, me dirijo a mi salón de clase con
la esperanza de que a mi profesor le haya sucedido algún percance y no se
presente, pero mis esperanzas mueren al entrar al edificio y encontrármelo de
frente y darme cuenta de mi realidad.
Después
de mi tediosa clase, salgo a buscar algún alimento que calme el hambre que hace
que mi aburrimiento sea mayor, así que
me dirijo a uno de esos tantos puestos de combos de los cuales se hablan muchas
cosas malas pero aun así siempre poseen gran flujo de comensales; una vez ya saciada mi necesidad alimentaria me
dirijo a ingresar a mi segunda de las
cinco que tengo en el día de hoy y que por lo visto a medida que pasa el día se
irán volviendo más y más insoportables y todo esto tiene un motivo ya que
estudiar me apasiona me gusta pero se ha convertido en los últimos meses en
algo que me exaspera que hace que brote de mi un genio que nunca antes nadie me
había conocido; el motivo: mi exnovia del colegio la cual entró a estudiar a la
misma universidad y a la misma carrera, por lo tanto debo verla y compartir con
ella todas las clases y para completar también cuento con la compañía de su
nuevo novio que para desgracia mía es mi mejor amigo o mejor dicho mi exmejor
amigo.
Es
por ello que mi vida en la universidad en vez de ser una etapa de diversión de
madurez y de nuevas experiencias, se ha convertido en una carga pues todos los
días tengo que recordar ese pasado que
por más que intento olvidarlo la vida se encarga de traerlo al presente todos
los días.
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