lunes, 1 de septiembre de 2014

UN DÍA EN LA UNIVERSIDAD.

                
Son las cuatro de la mañana y el despertador suena, se inicia una batalla en mi mente entre el deber con el placer, esta batalla dura alrededor de  veinte minutos al final gana el deber. Me levanto todavía adormecido, pero sé que solo hay una solución (agua fría), y he aquí inicia la segunda batalla del día.
Ya bañado y listo para iniciar mis labores como estudiante universitario, tomo el tan odiado Metrolinea que a esa hora ya somete a sus pasajeros a un hacinamiento del cual yo hago parte todos los días; mi recorrido dura aproximadamente cuarenta  minutos y eso si no hay protestas, accidentes, o un ciclista arriesgado  que decide salir a hacer deporte en la autopista.
Estudio en una de las mejores universidades del país así  que todo el mundo pensaría que  soy un súper estudiante y que no tengo vida social debido a que estudio demasiado pero no es así; llego a la universidad y después de tener que reportarme en portería con un código que me identifica como estudiante activo de dicha universidad, me dirijo a mi salón de clase con la esperanza de que a mi profesor le haya sucedido algún percance y no se presente, pero mis esperanzas mueren al entrar al edificio y encontrármelo de frente y darme cuenta de mi realidad.
Después de mi tediosa clase, salgo a buscar algún alimento que calme el hambre que hace que mi  aburrimiento sea mayor, así que me dirijo a uno de esos tantos puestos de combos de los cuales se hablan muchas cosas malas pero aun así siempre poseen gran flujo de comensales;  una vez ya saciada mi necesidad alimentaria me dirijo a  ingresar a mi segunda de las cinco que tengo en el día de hoy y que por lo visto a medida que pasa el día se irán volviendo más y más insoportables y todo esto tiene un motivo ya que estudiar me apasiona me gusta pero se ha convertido en los últimos meses en algo que me exaspera que hace que brote de mi un genio que nunca antes nadie me había conocido; el motivo: mi exnovia del colegio la cual entró a estudiar a la misma universidad y a la misma carrera, por lo tanto debo verla y compartir con ella todas las clases y para completar también cuento con la compañía de su nuevo novio que para desgracia mía es mi mejor amigo o mejor dicho mi exmejor amigo.

Es por ello que mi vida en la universidad en vez de ser una etapa de diversión de madurez y de nuevas experiencias, se ha convertido en una carga pues todos los días tengo que recordar ese pasado  que por más que intento olvidarlo la vida se encarga de traerlo al presente todos los días.

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