lunes, 1 de septiembre de 2014

CONTIGO HASTA EL FINAL


Sabía que algo malo había ocurrido, un presentimiento me lo advertía, pues no era normal que mi teléfono sonara a las dos de la mañana y de un número que aparece en el identificador de llamadas como  desconocido.
Mi presentimiento se hizo realidad cuando escuché una voz gruesa  que me dijo:
-          Hablo con Marcela Uribe?
-          Sí- le contesté- quién habla?
-          Habla el  Teniente Morales de la estación de policía, y la estamos llamando porque tenemos detenido a su hermano Luis José Uribe y necesitamos que se acerque a la estación.
Un frio recorrió todo mi cuerpo y no supe que contestar, solo colgué y a continuación el sentimiento que me invadió fue de rabia, “que habrá hecho este muchacho” pensé; me vestí rápidamente y me dirigí a la estación de policía pensando en las palabras que utilizaría, en primer lugar para lograr caerles bien a los policías y estos así pudieran ayudar, pues no es secreto que en muchas ocasiones son estos, los encargados de levantar y colocar evidencias  a personas que son arrestadas injustamente y este caso no sería la excepción; en segundo lugar, trataba de pensar que todo era una equivocación o un problema sin importancia, sin embargo  mi hermano tendría que someterse aunque no quisiera a un buen sermón de mi parte, pues si había decidido dar mi número y acudir a mi antes que a mis papás debía atenerse a mi regaño.
Al llegar a la estación de policías, muy ordenada y limpia de por cierto, o tal vez tengo esa percepción de ella pues era la primera vez que me veía en una situación de estas, por lo tanto era la primera vez que pisaba una estación de policías y esperaba que fuera la última, ya que siempre he tenido una mala impresión de esta entidad. Me recibió un policía alto y un poco obeso para mi gusto, su rostro daba la imagen de ser un hombre amargado y solitario, saludé:
-          Buenas noches, vengo por mi hermano que está detenido en este lugar.
El policía me miró de arriba abajo y me pregunto por el nombre de mi hermano, al decírselo soltó una risita burlona y me dijo:
-          Váyase a dormir y venga mañana, porque lo de su hermano no se resuelve esta noche,  apenas salga el sol será llevado a la fiscalía y se le dictará medida de aseguramiento.
No entendí muy bien todo lo que me dijo pues con el simple hecho de atreverse a mandarme a dormir logro que me exasperara y contesté:
-          Mire señor, no se quien sea usted, pero a mí no me puede hablar de esa forma, yo necesito hablar con alguien que me pueda dar información sobre mi hermano y por lo que veo esa persona no es usted, así que si es tan amable puede llamar a un superior.
En ese momento llegó una patrulla y de ella se bajaron dos policías y una muchacha muy bonita pero vestida de una forma que daba mucho que pensar, me acerqué a uno de ellos y le pregunté por mi hermano, los dos me miraron y me dijeron:
-          El caso de su hermano es delicado, es mejor que le busque un abogado lo antes posible pues su hermano es acusado de violación.
¿Violación? No, me negaba a creerlo, pues mi hermano es un muchacho muy apuesto, con una carrera brillante y siempre se destacó por ser buen estudiante y buen hijo, no definitivamente tenía que ser un error, pedí que me dejaran hablar con mi hermano pero se negaron y me dijeron que hasta que amaneciera no lo podría ver, ¿y a quien se supone que mi hermano violó?- pregunté -  no me contestaron pero los dos policías con la mirada me dirigieron hacia la muchacha que había bajado con ellos de la patrulla, la miré e hice el intento de acercarme pero ellos no me lo permitieron y la entraron a un cuarto.
Al otro día todo fue un poco más claro, en el palacio de justicia pude escuchar y ver a mi hermano ante un juez que lo acusaba de haber obligado a una mujer intimidándola con un cuchillo a practicarle sexo oral y se enfrentaba a una pena de 16 a 30 años de cárcel.
Las lágrimas salían de mi rostro, definitivamente esa persona de la cual hablaban no era mi hermano, él no podía haber cometido ese acto tan atroz contra una mujer; él me miraba y con su cabeza me decía que no era cierto y yo le creía, todavía le creo, no tenía dudas y por ello no dudé en poner todos los recursos necesarios para demostrar la inocencia de mi hermano.
Afortunadamente para mi hermano y para mí las cárceles en Colombia están atravesando un problema de hacinamiento y por ello el lugar de detención siguió siendo la estación de policías de un barrio muy conocido de la ciudad de Bucaramanga; estuvo allí por quince días y pude hablar con él. Me contó que esa muchacha era una vieja amiga y que en el pasado tuvieron algo más que una amistad, pero que por cosas de otra mujer, él la había dejado a un lado. Esa noche de casualidad, cuando él se dirigía para su casa en su motocicleta la vio a la una de la mañana caminando por una calle sola y lógicamente el paró y le dijo que si la llevaba, a lo cual ella respondió que si pues ya se conocían; de camino ella le dijo que fueran a tomar algo y el aceptó; después de unos tragos decidieron retomar su amoríos del pasado y empezaron a besarse, salieron del lugar y se pararon en una esquina,  de repente apareció una patrulla de la cual se bajaron dos policía y pidieron hacer una requisa, a lo cual mi hermano accedió, y mientras un policía requisaba a mi hermano, el otro se apartó con la muchacha,, después de un rato regresó diciéndole  que debía ir con ellos a la estación de policías, pues quedaba detenido acusado de violación, mi hermano intentó hablar con la muchacha, pero al igual que a mí no se lo permitieron.
Después de quince días detenido en la estación de policías llegó un momento muy doloroso para todos, mi hermano fue trasladado a la cárcel modelo de Bucaramanga, fue inevitable. Como pude me las ingenié para dar con la dirección de la muchacha que nos había metido en este problema, llegué a su casa, al verme no se acordó de la primera noche en que comenzó todo y que nos vimos por primera vez en la estación así que le hablé de manera muy suave:
-          Hola – le dije- soy marcela, la hermana de Luis José- no me contestó solo agachó la cabeza. Empecé a llorar y a decirle que me ayudara que no era justo que mi hermano estuviera pagando por algo que él no hizo, ella me miró y me dijo:
-          Eso se lo merece por perro, por jugar con mis sentimientos, yo a él lo quiero pero él a mí no. Él me dijo que solo la pasábamos rico y ya, y yo no soy su juguete.
Aunque no estaba de acuerdo con sus argumentos fingí que estaba de acuerdo, le dije que mi hermano había aprendido la lección y que él le pediría perdón. - ¡DE RODILLAS! - Me dijo, yo le dije que sí, que él lo haría pero que necesitábamos que contara la verdad y que no se preocupara porque nosotros no tomaríamos acciones legales contra ella.
Aceptó, pero eso no era todo pues la muchachita pidió una cantidad de dinero bastante generosa para nosotros, una familia de clase media;  se llegó a la conclusión que una vez libre mi hermano ella tendría su dinero. Yo informaba cada cosa que iba pasando a mi hermano en cada una de sus llamada diarias o en mis visitas que eran todos los domingo sin falta durante cinco meses que duro mi hermano recluido en esa cárcel en la cual tratan a las personas como animales pues sus condiciones son denigrantes y todo es manejado con dinero, si tienes dinero tienes celda, si tienes dinero puedes usar el mejor baño, si tienes dinero tienes infinidad de beneficios, es falso decir que en la cárcel todos son iguales allá al igual que fuera de ella los que manda son los que tienen dinero.
Como dije todo terminó después de cinco largos y dolorosos meses; mi hermano está bastante recuperado pues el daño psicológico es fuerte, las primeras semanas no salía de su cuarto y decía tener miedo de que lo volvieran a llevar a la cárcel, no hablaba y se la pasaba durmiendo; hoy, recuperó su  trabajo y lleva una vida social muy buena aunque muy cautelosa pues de esta experiencia aprendió que una mujer herida es capaz de cosas inimaginables con tal de sanar su ego herido y  como familia lo vivimos  nos enseñó a estar más unidos y además a no juzgar a las personas por los supuestos, muchas personas están encerrada en ese lugar por actos que no cometieron sin embargo, es tan fácil señalarlos con el dedo que solamente cuando te toca vivir algo parecido o a una persona cercana duele y pides el beneficio de la duda.





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